De ayudante a maestro

Me gustaría en esta entrada hablar de un cambio radical que se ha producido en mi prácticum y que tengo que agradecer a mi tutor.



Durante las prácticas, desde el principio hasta la semana santa, creo que estoy aprendiendo bastante del día a día con los alumnos, de metodologías que no conocía y de como guiar una clase. Es cierto que Victor, mi tutor, me da libertad para intervenir y actuar en cualquier momento, pero la verdad es que mi aprendizaje se basaba principalmente en la observación. Quizá de forma individual con los alumnos y alumnas si que actuaba de forma practica, pero con el grupo clase lo principal era la observación.

Pues bien, al volver de las vacaciones de semana santa, cuando los alumnos y alumnas estaban contando lo que habían hecho durante la semana, mi tutor, sin hablarlo antes conmigo, les contó a los alumnos lo que nos había ocurrido a nosotros en ese tiempo: les contó una historia fantástica en la que el y yo nos habíamos encontrado y en una expedición en una gruta una bruja nos había hechizado: a partir de aquel momento nuestros papeles se invertían por culpa del encantamiento y yo sería el profesor y él mi ayudante.
Son alumnos de 6 y 7 años, y aunque en algunos surgió la duda de si sería cierto o no lo de la bruja, Víctor dio una segunda versión de lo ocurrido y les explicó que en mi formación como maestro las prácticas son una etapa fundamental y que si yo hacía de profesor iba a aprender mucho más.

Y así, sin esperarlo, me quedé al frente de la clase, sin saber bien qué hacer o por dónde comenzar.



Ya llevo dos semanas como "profesor" y la verdad es que me siento muy afortunado por la oportunidad que me está dando mi tutor.
Tengo libertad absoluta para hacer una cosa u otra y de un modo u otro. Pero además tengo su apoyo y su guía cuando no se como continuar o cuando la cosa se "complica demasiado".



Cuando terminé el Prácticum I acabé con la sensación de que había aprendido más en esos meses que en todo el grado, y durante el Prácticum II tenía también una sensación similar. Pero si lo comparo con estas dos últimas semanas la cosa es diferente.
Ya había explicado algún tema de forma puntual o, como ya he dicho, había intervenido mucho con alumnos de forma individual, pero claro, no puede compararse con dirigir la clase un día tras otro.

Estoy trabajando y descubriendo cosas como:
  • Preparar las clases diariamente
  • Mantener la atención de los alumnos 
  • Tener en cuenta los ritmos de la clase
  • Improvisar cuando te das cuenta de que lo que habías preparado no funciona
Por otro lado la energía que requiere esta nueva situación y el trabajo que conlleva es mucho mayor, pero la recompensa y la satisfacción que le acompaña hace que está deseando comenzar de nuevo el día siguiente.


No sé cuanto durará el "encantamiento", pero aunque terminara mañana, ya me llevo la mochila del aprendizaje repleta de estas prácticas.


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